
Son pequeños detalles que aislados no cobran mayor importancia pero analizados en su conjunto suponen una bofetada de realidad. El despertar del sueño adolescente y la toma de conciencia de la vertiginosa escalada en el mundo de las responsabilidades.
Y es que, las señales comienzan cuando, un buen día, un púber te pisa en el metro y se disculpa diciéndote: "perdón señor". ¿¿Señor?? ¿¿señor?? ¿me hablas a mí? ¡¡será cabrón el niñato!! traumática anécdota que da inicio a un lento pero imparable proceso. Por ejemplo, el inicio de la decadencia física: se te empieza a ver el "cartón" y ese pelo caído de zonas "lógicas" empieza a crecer en otras inverosímiles. Antes la gente te echaba menos años, ahora te echa los que tienes.
Las reuniones de viejos colegas son cada vez más esporádicas y, generalmente, se dan en ocasiones muy señaladas como bodas o bautizos. En ellas, a falta de temas comunes de conversación se recuerdan con emoción viejas batallitas de los años "golfos".
Las resacas empiezan a ser muy duras, las recuperaciones costosas y las digestiones nocturnas una auténtica odisea. En lugar de cruzarte con los currantes cuando vuelves de fiesta, te encuentras a los fiesteros cuando vas a currar. Te jode el volumen de la música del vecino en lugar de joder tú al vecino con la música.
Cosas del destino, tus padres se jubilan, empiezas a recibir infinidad de cartas de distintos remitentes pero ninguna de ellas de amor. En casa, te sorprendes "gosando" en solitario de debates políticos en "prime time" con el resto de la parrilla abarrotada de series de moda. Empiezas a ver películas que casi nunca acabas porque antes te has quedado frito en el sofá, ¿¿acaso hay algo más placentero??. El mejor plan de fin de semana se convierte en una noche de Sábado con cenita y cine o un Domingo multideportivo. Y hablando de deportes, los ídolos actuales casi podrían ser tus hijos. Empiezas a retirar a estrellas de las que has vivido su carrera deportiva completa.
Cambias tu forma de vestir, dejando de ir a comprar a tiendas como Pull and Bear que albergan prendas y complementos cuyo nombre y utilidad desconoces, de colores y diseños inexplicables. Por contra, te ves incapaz de encontrar cosas tan básicas como una bufanda.
No te importa un carajo estar a la última en el mundo de la electrónica y asistes atónito al surgimiento de nuevas tecnologías venidas de otro planeta como la wii, el iphone o las PDA.
En fin, todas esas cosas... es el momento de cambio de etapa. Pasar de la época en la que tenías tiempo pero no dinero a aquella otra en la que tienes dinero pero no tiempo. Yo, por desgracia, estoy en la transición de ambas. Ni dinero ni tiempo.
Soy viejuno pero mi espíritu es fresshhquísimo!!
