
Se que estamos en crisis y que la humanidad tiene unos problemas lo suficientemente serios como para frivolizar con estupideces intrascendentes. Sin embargo, ¿no son las pequeñas cosas de la vida las que hacen que ésta merezca la pena? y de la misma forma, ¿no son esas mismas cosas las que te la pueden joder?
Por ejemplo, ¿acaso hay algo que joda más que el momento de salir de la cama en invierno, antes de las 7 de la mañana, en la casa de un pobre proletario que no se puede permitir lujo alguno con la calefacción? trauma diario, normal. Después de pasar por el mismo trance en la ducha, te dispones a salir de casa con la hora "pegá" al culo para llegar al trabajo y observas impotente que llueve a mares habiéndote dejado el paraguas en casa. Sí, el mismo que inútilmente habías portado durante semanas. ¡Cómo jode!
¿Pero qué me decís si además resulta que el tren se retrasa y tienes que esperar a la intemperie con el termómetro marcando 0 grados? eso ya es ser un "Lusa". Pero como el tema a tratar aquí no son los "desgraciaos" sino las cosas que le tocan a uno los "güevos", prosigamos con la cronología de los acontecimientos cotidianos; para alguien cuyo lugar de trabajo se encuentra a más de una hora de su hogar, en transporte público, el descanso en el trayecto es algo fundamental. Sin embargo, muchas veces éste se ve truncado o interrumpido por parejas o grupos de "hijosdelagranputa" que se ponen a vocear para toda la "parroquia". Jode y mucho.
Bueno, al menos hemos llegado al curro. Eso sí, agotados, congelados, con una pulmonía y de mala ostia. No pasa nada, ahora estamos "calenticos". Eso sí, las cosas que joden en el trabajo las dejare para otra entrada porque sino esto se puede convertir en algo como la Biblia.
Por otra parte, si tuviera que hacer un ranking, el Rafa Nadal de las cosas que joden seguramente sería pisar una mierda. Joder, y hablando de M, qué decir de cuando uno acude al escusado apremiado y, una vez aliviado, gira su testa y no encuentra más que el cartoncillo del papel higiénico. Puede ser peor, si vamos a un baño público y, al terminar nuestros "quehaceres", tras refregarnos las manos, nos disponemos a salir y, al coger el pomo de la puerta, nos lo encontramos mojado de "vete a saber qué". Jode y es asqueroso.
El subcampeón de este "popular" ranking podría perfectamente ser que te dirijan esa tan manida frase, amable a la par que incisiva. Unas escuetas palabras, dulces y melodiosas, pero que se te clavan como un puñal: "te quiero como amigo". Dioooos!!... ¿Acaso no es preferible escuchar algo como: "me cago en tu puta madre"?
Hay un foco de jodienda que se erige en rasgo común del año que acaba y del que está a punto de entrar: numerosos festivos cayendo en fin de semana. ¡Mierda! ¡Eso sí que jode de verdad!
"Estaros a sopesquete" de las cosas que joden porque las tengo a "cholón". En breve, más entregas.


