Sin embargo, pasados 6 meses, es hora de hacer balance. Mientras que la misma época en "la caja" fue el momento más arduo que he vivido nunca, en una oficina enormemente transitada de un tradicional barrio obrero de Madrid, con grandes dosis de estress, angustia permanente y, sobre todo, haciendo un trabajo que odiaba, la primera etapa que acaba de concluir en mi "nueva casa" ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi existencia. Y el motivo no es que esté desempeñando un trabajo apasionante, nada más lejos, la culpa de esto la tienen las personas. Gente cojonuda que he tenido la gran suerte de conocer por "habitar" en una multinacional.

Es el momento, por tanto, de ponerme "sentimentaloide" y acordarme de todos con los que he compartido estos últimos 6 meses: empezando por "el primer reemplazo" que me acogió cuando llegué tierno y asustado (Conchita, Paloma e Irene), después vino el "comando becario" (Au, Ángela, Laura) que se mantiene unido a pesar de las amenazas de ruptura recientes. Las nuevas incorporaciones (Eva, Cristina, Natalia) y la que ya se fue (Estefi). Cómo no, mis compis de área de nóminas, cracks todos, y el resto de miembros del departamento, donde se respira un buen rollo infinito. Y qué decir de la piña de "admin-red": Raúl, Lori, Honorio, Tomás y un largo etcétera de tíos cojonudos de la cabeza a los pies. También me acuerdo de tí, "la chica de la empresa de al lado", Maite, época de "bajones mil" nos ha tocado compartir, eso sí, siempre con una sonrisa en la boca. Y cómo no, el equipo de seguridad con el "capitán Rubén" a la cabeza y el inestimable apoyo de Ana, Beatriz, Rocío, etc. buena gente de verdad. Un último recuerdo para todos los "Guguensomes" (René, "Carpincho", "Handsomeguy", etc) terco-alemanes de pura cepa, a los que uno acaba cogiendo mucho cariño.
Se me cae la lagrimilla recordando a toda esta "gentucilla". Lástima que con la coyuntura actual no esté el horno pa bollos y las posibilidades de quedarse dentro de 6 meses tiendan a cero. Disfrutaré mientras pueda porque merece la pena.








