
El amor es como las drogas: la vida transcurre apacible mientras no las conoces. Sin embargo, un día te pica la curiosidad y las pruebas. Ante ti se abre un mundo nuevo de sensaciones increíbles que jamás habías experimentado. Quieres más, al principio todo es genial, llegas a tocar la felicidad con la yema de los dedos. Nada más importa cuando estás "flipando", es lo único que quieres.
Sin embargo, llega un día en el que echas la vista atrás y te das cuenta de que ya no es lo mismo. Has dejado todo a un lado persiguiendo esa sensación que ya no encuentras. En su lugar queda algo aún más fuerte: la dependencia.
Te has quedado solo y estás atrapado en una dinámica autodestructiva de la que no puedes salir. Sabes que lo mejor es acabar con el problema pero es demasiado doloroso y traumático. Continuar, en cambio, te va consumiendo poco a poco, de forma que casi ni aprecias. Pero todo tiene un límite, o no?

3 comentarios:
Te lo dije antes y te lo digo ahora: el mundo es de los valientes :-)
Mi padre me ha dicho mogollón de veces que no me meta de donde no sepa salir. En mi opinión no es mal consejo, pero está incompleto, ya que más de uno se crece y piensa que es capaz de salir cuando lo crea conveniente. Esa falsa ilusión de control es el verdadero peligro.
tio, estoy con sara, hay q ser fuerte y elegir entre dos caminos; facil=autodestruccion y traumatico=nueva vida y creo q el final del camino, con esto te digo to y no te digo na, ea eso depende y de cada uno
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